El deporte tiene el poder de sanar, reconstruir y conectar. Con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas (30 de julio), el proyecto RECOVER pone de relieve cómo la actividad física puede contribuir a la recuperación y reintegración social de las personas que han sobrevivido a la trata.
RECOVER reúne a organizaciones de Grecia, Portugal, Italia, España, Chipre y Lituania que trabajan en el ámbito del apoyo a víctimas, el deporte y la inclusión comunitaria. El objetivo del proyecto es aprovechar todo el potencial del deporte como herramienta de empoderamiento, recuperación del trauma y conexión social.
Para hacerlo posible, RECOVER está desarrollando una serie de herramientas y recursos prácticos dirigidos a profesionales que trabajan con personas supervivientes:
- Formación para entrenadores, monitores y profesionales del ámbito social
Un programa formativo centrado en el uso del deporte como apoyo a las personas supervivientes de trata, que aborda temas como:- El poder sanador e integrador del deporte
- Las distintas necesidades de las personas supervivientes
- Cómo crear entornos seguros e inclusivos
- Estrategias de entrenamiento que fomenten la confianza y la participación
- Guía digital para acompañar a supervivientes a través del deporte
Una guía práctica con estrategias para integrar la actividad física en los programas de recuperación y reintegración. También servirá como apoyo a las personas participantes en la formación, ofreciendo herramientas dinámicas y participativas que faciliten poner en práctica lo aprendido.
- Kit de sensibilización
Un recurso para dar a conocer el valor del deporte en los procesos de recuperación y empoderamiento de las personas supervivientes, dirigido tanto a profesionales del ámbito social como deportivo.
En estos momentos, RECOVER está terminando un informe de análisis común, elaborado a partir de una amplia investigación de campo realizada en los seis países participantes. El estudio incluye entrevistas y grupos focales con unas 150 personas expertas, entre ellas psicólogos, trabajadores sociales, juristas, educadores y entrenadores, que han compartido su experiencia en el trabajo con personas supervivientes.
El informe se publicará en la página web del proyecto a finales de agosto y servirá de base para el desarrollo de las herramientas y actividades formativas finales.
